Escalada de violencia sexual atiza la rabia femenina en Puerto Viejo • Semanario Universidad

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El aumento en la cantidad y gravedad de los ataques contra mujeres en el Caribe Sur, sumado al abandono e inacción del estado, moviliza a las fuerzas vivas de una comunidad que urge respuestas.

Las décadas de abandono estatal, la inacción de las autoridades y las prácticas revictimizadoras del private de primera respuesta se suman a un aumento dramático en los casos y la gravedad de ataques sexuales a mujeres en Puerto Viejo (Talamanca) y alimentan la indignación en la comunidad .

El pasado 6 de enero el pueblo entero se sacudió ante la noticia de un secuestro y posterior ataque sexual múltiple contra una turista europea. Según la información recopilada hasta el momento por la organización Unidas Talamanca, Emily, una joven danesa salió de Johnny’s Place (un bar native) y tomó un tuktuk (vehículo de tres ruedas que hace las veces de taxi) la noche del miércoles, para emprender un resort su.

El conductor, sin embargo, se desvió y la llevó a la playa donde un grupo de hombres estaba esperando, allí fue retenida y agredida sexualmente, hasta que decidió “hacerse la muerta” para poder escapar. La agresión se dio en un sector que ya antes ha sido identificado como peligroso por las activistas locales (entre el bar Tasty Waves y el hostal Selina).

Tras el ataque Emily acudió a un bar native, donde el private la asistió, le facilitó una manta para intentar cubrirse y llamó a la policía, quienes luego le tomaron la, sin antes garantizar que pudiera vestirse, según indicaron testigos.

Estos mismos lugares organizaron una búsqueda pues en medio de la confusión, le entendieron a la joven que había otra que seguía retenida. Fue entonces que encontró la ropa de la muchacha en la playa e intentó entregársela a los oficiales, que según dicen, no se las recibió. Posteriormente, la joven fue transportada a la clínica, de donde se fue rumbo a su país.

De acuerdo con el testimonio de personas del lugar, la joven sí quería poner la denuncia, pero en la clínica de Hone Creek le dijeron que trasladarla hasta Limón para aplicarle el protocolo correspondiente y recabar la evidencia, pero ella tenía tiquetes para volver a su país ese día.

Este caso, que trascendió en todos los medios de comunicación del país, evidencia un problema sobre el que las activistas de Talamanca han alertado desde hace años: el ensañamiento contra los cuerpos de las mujeres que acecha en la comunidad, al amparo de la inacción del Estado.

“El estado se acaba en Limón centro”

A pesar de que es un importante foco turístico en el país, en Puerto Viejo no hay delegación de policía, ni oficinas del Organismo de Investigación Judicial o de la Fiscalía. Tampoco hay presencia del Instituto Nacional de las Mujeres o el Patronato Nacional de la Infancia. Es más, no hay bomberos, ni Cruz Roja, ni un Ebais.

Las oficinas más cercanas de algunas (no todas) de estas instituciones, están en Bribri (a unos 18 km) o en Hone Creek (a unos 8 km). Puerto Viejo, dicen los lugareños, “es tierra de nadie”.

En agosto del 2021, Yolanda Bertozzi (vecina del lugar y activista feminista) dijo a UNIVERSIDAD, refiriéndose a la problemática que desde entonces se preguntó: “El Inamu se acaba en Limón centro, es más, el Estado se acaba en Limón centro”.

Esto, asegura, ha provocado que las agresiones a mujeres se den con absoluta impunidad, lo que a la vez ha generado que suceda cada vez con más frecuencia y con más violencia “porque saben que nada va a pasar”.

Gloriana Quintanilla, de la Cámara de Turismo y Comercio del Caribe Sur, también identificó que el principal problema es la falta de presencia estatal y aseguró que las organizaciones locales tienen mucho tiempo de reclamar soluciones para esta problemática. Además, dijo, “en la zona hay dos grupos, quienes no quieren que se afecte la imagen de Puerto Viejo por el turismo y quienes queremos que se acabe el problema, no solo por el turismo, sino por la vida de las mujeres, locales y turistas”.

“Tenemos que ser conscientes de que el Estado tiene que recuperar su lugar en el Caribe Sur”, dijo Marcela Guerrero, presidenta del Inamu.

Luego que trascendió el caso, la jerarca visitó la zona, acompañado por el ministro de Seguridad y private del Instituto Costarricense de Turismo, para reunirse con las instituciones de respuesta y recabar información sobre lo sucedido, y con las fuerzas vivas de la localidad, para planteo soluciones en conjunto.

Sobre el tema, el ICT dijo, vía su departamento de prensa que “desde hace ya muchos años viene presentando convenios con el Ministerio de Seguridad Pública, la Cruz Roja y hasta con el Inamu el 22 de marzo del año pasado” para reforzar el equipamiento de la Policía Turística, construcción de delegaciones y capacitaciones.

El convenio con el Inamu, indicó, “tiene por objetivo promover la igualdad de género en la industria turística costarricense, prevenir la violencia contra las mujeres y generar ambientes más seguros para las mujeres que viajan solas”.

En entrevista y aunque no pudo ahondar en detalles pues el caso está en investigación, Marcela Guerrero reconoció que es necesario que las instituciones estén presentes en la zona, que se revisen los protocolos de atención, especialmente en casos de violencia o violaciones sexuales, y que se implementen mecanismos de capacitación permanente al private de primera respuesta.

“Este caso yo quiero llegar hasta las últimas consecuencias, hasta donde se pueda, garantizar que no haya impunidad; yo creo que siempre hay vías para que se haga justicia”, dijo.

Y es que a pesar de la movilización fashionable que ha sucedido a raíz del caso, dijo Yolanda Bertozzi, “hace falta más compromiso” pues cuando se pregunta sobre los agresores, “hay silencio absoluto, pero este pueblo es demasiado pequeño, alguien tiene que saber algo”.

Ana María Arenas, de Unidas Talamanca, destacó la importancia del acercamiento institucional y afirmó que este comenzó hace unos meses. “El Inamu por fin nos escuchó”, cube. La entidad anunció que en cuestión de días se destacará private en la zona, que ofrecerá atención authorized y psicológica a las mujeres. También, dijo Guerrero, realizaron talleres con las mujeres para el empoderamiento y las estrategias de defensa.

“Más que miedo, hay rabia en las mujeres de la comunidad”, coincidieron Bertozzi y Arenas. Según cuentan, en vez de asustarse y encerrarse, las mujeres locales están buscando estrategias para acompañarse y defenderse, así como para atender a los turistas que visitan la zona.

“Es injusto, claro”, dijo Arenas, quien registró que las mujeres no podrían moverse libremente, sin restricción de zonas u horarios, solas o acompañadas, y nadie debería amenazar sus vidas o su integridad.

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