Costa Rica’s dire monetary scenario :

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Dos años después de aprobar un controvertido proyecto de reforma fiscal, Costa Rica sigue teniendo problemas financieros.

A nivel particular person, la pandemia y las medidas relacionadas han exacerbado el desempleo. Cercano a la mitad de los trabajadores costarricenses están desempleados o subempleados, lo que representa decenas de miles de personas más en esa situación en comparación con 2019.

A nivel nacional, Costa Rica tiene la tercera deuda pública más alta de América Latina, según un nuevo reporte de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe de las Naciones Unidas (CEPAL).

La deuda pública, la cantidad de dinero que un gobierno debe a los deudores externos, alcanzó el 66,2% del PIB de Costa Rica, solo por detrás de Argentina y Brasil en la región.

En consecuencia, el gobierno está gastando más en el pago de intereses. Según la CEPAL, el monto que Costa Rica destina a intereses creció más que cualquier otro país latinoamericano en el último año.

Como resultado, Costa Rica ha recurrido a instituciones financieras externas para obtener préstamos, que según el gobierno le permitirían renegociar deudas, gastar menos en pagos de intereses e invertir en programas sociales.

El Banco Internacional de Desarrollo (BID) aprobó un préstamo de $250 millones, pero la decisión de los legisladores de no aprobar el financiamiento antes de sus vacaciones de fin de año significa que el país casi seguro perder acceso a este dinero.

Otra fuente de financiamiento es el Fondo Monetario Internacional. En enero, Costa Rica iniciará negociaciones para un préstamo de $1,750 millones a tres años con el FMI.

Esto también enfrenta una importante oposición interna; a principios de este año, los costarricenses de todo el país protestado el acuerdo potencial del FMI, porque el gobierno había planeado aumentar algunos impuestos para pagar el préstamo.

La nueva propuesta del FMI de Costa Rica incluye consolidación fiscal por un valor de 3,0% del PIB, del cual 0,8% provendría de nuevos impuestos.

La Presidencia costarricense argumenta que aunque el país pueda reducir el gasto, es necesario el financiamiento externo.

“En la década de 1980, ya vivimos una disaster nacida de problemas de deuda”, cube un video producido por el gobierno. Hizo referencia a la inflación vertiginosa, la devaluación del colón y la pobreza que caracterizó ese período en Costa Rica.

Pero incluso si Costa Rica obtiene financiamiento del FMI, los expertos dicen que el país enfrentará desafíos continuos de deuda.

Según Fitch Scores, con sede en EE. UU., el préstamo del FMI “podría servir como un ancla de política para respaldar la consolidación fiscal y liberar algunos fondos multilaterales adicionales a costos de endeudamiento más bajos”. Sin embargo, sin medidas adicionales, “podría resultar insuficiente para estabilizar la deuda del gobierno central”.

“Pronosticamos que los pagos de intereses alcanzarán el 38 % de los ingresos del gobierno central en 2020, o el 21,4 % de los ingresos del gobierno common”, cube Fitch Scores.

Mientras se levanta la Asamblea Legislativa, retrasando la mayoría de las nuevas leyes hasta el nuevo año, Costa Rica terminará 2020 con decisiones financieras críticas sin resolver.

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